El costo fiscal del rescate permanente: Pemex redefine el cierre financiero de 2025



El costo fiscal del rescate permanente: Pemex redefine el cierre financiero de 2025



Por: Héctor Herrera 

El respaldo financiero del gobierno federal a Petróleos Mexicanos (Pemex) volvió a marcar un punto crítico en las finanzas públicas. Entre enero y noviembre de 2025, las transferencias destinadas a la empresa productiva del Estado alcanzaron 392,000 millones de pesos, una cifra sin precedentes que triplicó el monto aprobado originalmente en el Presupuesto de Egresos para ese año.

Los datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público confirman que el apoyo a Pemex no solo rebasó la línea presupuestaria de 136,000 millones de pesos, sino que también superó el gasto ejercido en sectores prioritarios como vivienda y medio ambiente. Este comportamiento, concentrado en la recta final del año, encendió alertas sobre la sostenibilidad del gasto público y la viabilidad de una consolidación fiscal de corto plazo.

De acuerdo con la organización México Evalúa, los recursos transferidos a la petrolera representan una presión creciente sobre el erario, en un contexto de desaceleración económica y restricciones fiscales. El objetivo de estos apoyos es aliviar la frágil situación financiera de Pemex, cuya deuda superaba los 100,000 millones de dólares al cierre de septiembre de 2025.

Ante este escenario, el gobierno federal presentó el Plan Estratégico Pemex 2025–2035, con el que busca que la empresa alcance la autosuficiencia financiera en 2027. La estrategia contempla la creación de un fondo de inversión por 250,000 millones de pesos, financiado en parte por la banca de desarrollo, la banca comercial y, posteriormente, por el mercado de inversionistas.

Sin embargo, el impacto fiscal de estos apoyos va más allá del balance de la petrolera. México Evalúa advirtió que las transferencias erosionan la capacidad recaudatoria del Estado, al absorber recursos que podrían destinarse a otros fines. Aunque los ingresos públicos sumaron 7.47 billones de pesos entre enero y noviembre —superando las expectativas oficiales—, al descontar los recursos canalizados a Pemex, los ingresos disponibles resultaron 6.2% menores a lo previsto.

El efecto también se reflejó en el gasto. En los primeros once meses del año, el gasto público total alcanzó 8.46 billones de pesos, superando lo programado en 35,000 millones. Sin los apoyos a la petrolera, el ejercicio del gasto habría sido inferior al calendario aprobado.

La combinación de un gasto expansivo y una menor capacidad efectiva de recaudación derivó en un déficit público de 968,700 millones de pesos, el segundo más elevado de los últimos 35 años. El cierre de 2025 deja así una señal clara: el respaldo a Pemex continúa siendo uno de los principales factores que condicionan el equilibrio de las finanzas públicas y el margen de maniobra fiscal del Estado mexicano.




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