Separar la basura ya no es opcional: así impacta al medio ambiente
Por: Inés Arroyo
La correcta separación de los residuos se ha convertido en una de las estrategias más eficaces para enfrentar la creciente crisis ambiental que viven las grandes ciudades. En el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, que se conmemora cada 26 de enero, especialistas y autoridades destacan que clasificar la basura desde los hogares no sólo reduce la contaminación, sino que permite aprovechar los desechos y disminuir la presión sobre los recursos naturales.
La importancia de la educación ambiental fue reconocida formalmente en la década de los setenta, cuando la Organización de las Naciones Unidas impulsó acuerdos internacionales para sensibilizar a la población sobre el cuidado del entorno. A partir de la Declaración de Estocolmo de 1972 y de la Carta de Belgrado de 1975, se establecieron principios orientados a generar conciencia, fomentar actitudes responsables y promover la participación social en la protección del medio ambiente.
En este contexto, la Ciudad de México retomó desde el 1 de enero de 2026 la separación obligatoria de residuos mediante la campaña "Transforma tu Ciudad: cada residuo en su lugar". La medida busca mejorar el manejo de la basura, fortalecer el reciclaje y reducir el impacto ambiental en una urbe que genera más de 12 mil toneladas de desechos diariamente.
De acuerdo con datos oficiales, sólo alrededor del 40 por ciento de los residuos producidos en la capital se aprovechan a través de reciclaje, composta o combustibles alternos. El resto termina en rellenos sanitarios, tiraderos clandestinos o procesos de incineración, lo que provoca contaminación del suelo, del aire y del agua. Una de las principales causas de este problema es la mala separación, que mezcla materiales y les impide ser reutilizados.
Especialistas señalan que una clasificación adecuada evita que los residuos se ensucien, facilita su tratamiento y permite recuperar materiales valiosos. Este proceso impulsa la economía circular, al reincorporar los desechos a los ciclos productivos, reduce la extracción de materias primas y disminuye el consumo de energía en la industria. Además, contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, asociados al cambio climático.
La Agencia de Gestión Integral de Residuos establece que en la Ciudad de México la basura debe separarse en tres fracciones: orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables. Para ello, existen contenedores identificados por color y un calendario de recolección que permite asegurar el tratamiento adecuado de cada tipo de residuo.
Aunque por el momento no se contemplan multas para quienes no cumplan con la separación, las autoridades han señalado que el servicio de recolección no se realizará si los residuos no están correctamente clasificados o no se entregan en los días correspondientes. La intención es reforzar la corresponsabilidad ciudadana y consolidar la educación ambiental como un proceso permanente.
Separar la basura es una acción cotidiana con impactos directos en la salud pública, el entorno urbano y el futuro ambiental de la ciudad. En una metrópoli que enfrenta serios retos en el manejo de residuos, la participación de cada hogar resulta fundamental para avanzar hacia un modelo más sostenible y responsable.
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